sábado, 27 de noviembre de 2010

Herbert y Xonia

Herbert no recordaba cuanto tiempo llevaba soñando con Xonia todas las noches, se pasaba todos los días observando sus larguísimas piernas y su cabellera morena ir de un lado a otro de la agencia, suspiraba cada vez que se acercaba a el y a su compañero.

La agencia de alto secreto funcionaba desde hacia tantos años que sus dirigentes no lo recordaban, allí era donde Herbert pasaba el día, pero no era ni por el dinero ni por estarse todo el día sentado por lo que añoraba el trabajo, sino por Xonia.

Su compañero Michael era un hombre simpático, pero no parecía interesado por Xonia, quizá era gay, pensaba Herbert.

Xonia se acercaba a ellos y el temblada cuando se ponía a teclear el ordenador muy cerca suyo.

-Sabes- dijo Michael- ayer nos dijeron quien va a ganar los oscar dentro de cinco años.

Pero Herbert miraba a Xonia

-También nos han dicho otros ocho planetas nuevos donde hay vida- insistió Michael

Pero el no le escuchaba

Entonces lo vio antes de que sucediese, Xonia resbalo y cayo al suelo, el salio corriendo casi antes de que estuviese tendida, muy preocupado la cogio de la cabeza y la incorporo.

Entonces sintió algo viscoso y húmedo debajo de su cabellera.

Lo agarro y tiro de ello, y vio una masa asquerosa de color verde.

-¡Que haces imbecil!- dijo Michael- acabas de romper el prototipo, ese gusano inteligente es Xonia, su cuerpo es un robot de diseño.

Herbert se asusto y sintió asco, pero lo peor tendría que venir cuando se diese cuenta de que le acababan de romper el corazón del todo.

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